martes, 26 de mayo de 2009

Poesía de domingo


Siempre he pensado que los fines de semana son nostálgicos, a veces pegan más, a veces menos, todo depende del nivel de conciencia en que nos hallemos, pero siempre esta presente un rumor lejano ahí dentro que nos dice que acabó la semana, que ha acabado otro pequeño ciclo...

Ultimamente me ha dado por escaparme un rato bajo la sombra del viejo Samán de mi jardín a leer poesía, supongo que es el estado de ánimo ideal para disfrutarla con todos los sentidos.
Aquí les dejo esta perla.

La Caída

Por ti he descubierto algo, aunque no seas
tal vez tú el motivo ni siquiera una causa.

Más bien fue a tu través que me tope con ello,
como a espaldas de ti, como sin tu concurso.
Y en realidad tampoco yo encontré nada,
fui hallada por algo que se miró en nosotros,
que se apoyó en los dos para mezclarse en ambos.

Ciegos, sobrecogidos, de tal modo voraces,
estábamos tan limpios que parecíamos topos,
llevando esto que en verdad nos llevaba,
en lo que no tuvo parte la voluntad de alguno,
eso que libérrimo se sirvió en estas bocas,
que en ellas y por ellas a si mismo se dijo.

Soportemos entonces la distancia impaciente,
bendigamos la nada perfecta que nos colma,
la caída infinita de un hecho en un hecho,
como reyes celebremos los ciclos y las horas.

Esperanza López Parada  (Madrid -1962)

1 comentario:

Saldivia dijo...

Lo mejor de la poesia es que a veces nos espera en lugares inssopechados. Yo recuerdo, a mis 24 o 25 años, escapar del hastio y el calor pegajoso de los domingos en la tarde en casa, para irme a parajes montañosos solitarios y. bajo la sombra y procurando recibir el viento de frente, dedicarme a la contemplacion de mis bienamadas montañas andinas. Y se me ocurrian frases y rimas, que yo escribia en una pequeña libreta que aun conservo como algo preciado e irreductiblemente intimo que no le mostraria ni a mi otro yo.
No se por que yo siempre relaciono los domingos con calor y aburrimiento, y asi esa actividad constituia un escape maravilloso!